26 de abril de 2011

Cántico XXXVIII

Hallábame yo soñando dulce
y feliz sueño hermoso, haya
yo soñado nunca con placer más
delicioso, la luna alzaba alto
su inmenso abrazo de plata, cuando
me despierta un llanto antes del alba

Pregúntole yo al vacío, dime,
¿Despuntó la madrugada? solo
mi eco se escucha de entre el silencio,
silencio baldío, yermo, suena
frio y desgarrador en el oscuro
cofre donde moro, y donde muero

Un grito rompe el silencio, suena
estridente y chirriante el cielo
se agita la tierra desde el centro 
y surge entonces, en la sombra, la
mujer nívea y enjuta y sombría 
Soy la muerte dice, el fin te llega 

Toma mi mano y camina, ya no
te quedan más días, ni más soles,
ni más lunas, ni más sueños, y ya
tan solo te aguardan pino, tierra
y piedra, ten mi vida le digo,
mas deja a mis ojos ver el día

Veras pues tu último sol, ahora
despertando está, asómate en el balcón
para el astro vislumbrar, entonces 
ven a mis brazos, y  así fenecerás 
Así obedecí a la muerte, y vislumbré
al bello sol dorado amanecer 

Fue entonces cuando el suelo se desplomó
ante mis pies, y cesa mi vida
al sol nacer.

1 comentario:

  1. me estoy acostumbrando a tus poemas
    el principio no me llamaba apenas, pero cuando iba leyendo verso tras verso me ha ido atrapando dicho poema, no se ... no entiendo mucho de poesia

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